Confesión ardiente: Encerrada en la bodega con mi vecino y su polla dura
Ay, chicas, ese verano del 2003 en Lyon fue infernal. 36 grados a la sombra, ni el río Saona refrescaba. Vivía en un piso con terraza al río, pero la bodega común era el único sitio fresco. Yo, Lenia, pelirroja con curvas que cuido a muerte: depilación cada dos semanas, lencería fina Passionata, tetas firmes … Read more