Hola, soy Laura, tengo 24 años, rubia con melena lisa hasta los omóplatos, ojos azules que clavan la mirada. No soy flaca, mi culo destaca sobre muslos firmes, vientre plano, tetas 90C que aguantan solas. Eh… la gente dice que soy un cañón, y aunque delante del espejo dudo, me lo creo. Siempre he sido abierta al sexo, perdí la virginidad con 18 y desde entonces vivo mis deseos al 100%. No relaciones largas, solo folladas intensas, sin compromisos. Me flipa que me traten como puta, tirones de pelo, nalgadas, insultos… un toque maso, pero sin extremos.
Era sábado, me preparé para una noche loca. Compré lencería: portaligas, medias, tanga y sujetador push-up. Me puse un vestido de verano cortito, que deja ver medio muslo y escote hasta el infinito, sin nada debajo. Sandalias de tacón, piernas kilométricas. Entro en un café del centro, pido algo fresco. El camarero… uf, guapísimo, alto, musculoso. Le miro fijo, cruzo piernas despacio, dejo que vea. Cuando trae la consumición, abro las piernas un poco, como en Basic Instinct. Se pone rojo, nervioso, su mirada baja a mi coño depilado. La tensión crece, aire cargado de deseo. Pido la cuenta y le suelto: “¿Cuándo acabas? Quiero hablar contigo… a solas”. Sonríe, cita en una hora.
La chispa que me quemó por dentro
Vuelvo, vamos a su piso. Me ofrece copa, digo no. “Es tu cuerpo, me pone cachonda”. Su mano baja por mi espalda, aprieta mi culo desnudo bajo el vestido. Yo toco su pecho, bajo al paquete. Nos besamos, lenguas enredadas, saliva caliente. Abro su cremallera, polla grande, semidura. La meto en boca, lengua con piercing rozando glande. Se hincha rápido, venas pulsando, olor a macho. Chupo suave, no quiero que corra ya. Me desnuda, lame tetas, muerde pezones. “Fóllame ya”, gimo. Me pone a cuatro, empuja en coño. Corto pero intenso, jadeos, sudor mezclado. Siento que va a correrse, lo saco, boca abierta. Chorros calientes en cara, glande latiendo, yo branlo suave sonriendo, semen goteando barbilla.
Pero eso era solo calentita. Me lavo, voy a la villa de la fiesta privada. Conozco a la mayoría: tíos con pollas gordas y duras, chicas bi calientes. Buffet, sofás, juguetes everywhere. Picoteo, bebo, fumo. Manos por cuerpos, ropa cae. Un tío mete dedos en mi tanga, tira fuerte, tela en raja. Frente a mí, una pelirroja tetona, nos besamos baboso, hilos de saliva entre labios. Otro mete dedos en bocas, los chupamos. Baja al culo, nalgadas que queman, piel roja. Dedos en coño chorreante, luego ano. Grito placer, mordida en tetas. Polla en su culo a ella, yo al buffet.
Explosión de placer crudo y sin piedad
Un negro enorme, polla colgando. Le guiño, meto mano en tanga. Me agarra pelo: “Chupa, puta”. Cracho en glande, engullo mitad, mano aprieta cabeza. Bava espesa, golpes en garganta, arcadas. Fuma, humo en polla. Insultos: “Puta, zorra”. Gifle suave, beso con escupitajo. Me gira, apunta ano. “¡Encúlame!”. Empala, dolor-placer, pistonea brutal. Dedos en clítoris, corro como loca, grito. Me da la vuelta, le mamo hasta correrse en cara, semen espeso, lo trago.
Luego doble: levrette, uno en coño, otro en boca. Fumo mientras chupo, nalgadas rojas. Piden más: “¡Los dos en culo!”. Duro entrar segunda polla, pero insisto. Recto reventado, orgasmo brutal, squirt en huevos. Corren dentro, peto semen, lamo suelo. Cansancio feliz, beso chicas con caras llenas de lefa. Taxi a casa, coño y culo palpitando, olor a sexo en piel. Mañana más… uf, qué vicio.