Uf… acabo de vivirlo, ¿sabes? Estaba hecha mierda, llorando a mares en esa calle oscura de Madrid. De repente, lo veo: alto, fuerte, mirándome con esos ojos que queman. No sé qué me pasa, pero me lanzo. Mis brazos lo rodean, mi cabeza en su hombro. Lágrimas calientes le mojan el cuello. Él… se queda tieso al principio, brazos colgando. Pero luego… ay, sus manos suben por mi espalda.
Siento su calor a través del jersey fino. Lloro más fuerte, hipo, gimo bajito. ‘Shh, tranquila…’, murmura. Sus palmas masajean, bajan hasta mi cintura. Sin querer… o queriendo… una mano se cuela por debajo. Piel con piel. Suave, caliente. Mis músculos tiemblan con cada hipo. Él pasa el dedo por el cierre del sujetador, como si no existiera. Mmm… mi coño ya palpita.
La chispa que encendió el fuego
Su polla se pone dura contra mi vientre. Cada sollozo mío la frota más. No digo nada, pero mi cadera ondula sola. Froto contra esa bultaca tiesa. Él nota, jadea bajito. Su mano libre aprieta mi teta izquierda. Desabrocha el sujetador, pellizca el pezón duro. ‘¿Estás bien?’, pregunta, voz ronca. Yo… solo gimo, lloro más. Bajo la cremallera de su pantalón, agarro esa verga gruesa por encima del slip. Dura como piedra.
La tensión… insoportable. Mi razón se va a la mierda. Quiero follar ya. Sus dedos bajan por mi falda, suben por el muslo. Piel suave, elástica. Llego a mi braguita de encaje. Me aparto un poco, le doy espacio. Él palpa mi monte, mi raja húmeda. ‘Joder, estás chorreando…’, susurra. Yo aprieto su polla, la saco del slip. Grande, venosa, palpitante.
Sus dedos entran en mi coño. Dos, tres. Mueve, roza el clítoris con el pulgar. Piernas flojas, me agarra fuerte. Gimo alto, lloro descontrolada. Mi mano lo menea rápido. Él mete un dedo en mi culo, lubricado con mi jugo. ¡Ahhh! Temblores, grito. Piernas ceden, caigo al suelo. Él me tumba suave.
El clímax brutal y el adiós tembloroso
Orgasmos brutales. Mi cuerpo vibra, coño contrae alrededor de sus dedos. Lágrimas everywhere. Él se pone encima, polla en mi boca. Lloro mientras chupo. Saladas lágrimas en su verga, lengua alrededor del glande. Él gime: ‘¡Dios, qué boca!’. Me gira, cabeza entre mis muslos. Lamida mi coño: dulce, salado. Clítoris hinchado, explota. Toso, lloro más, pero monto su polla.
Me hundo en él. ¡Mmm! Caliente, apretado. Cabalgo salvaje, tetas rebotando. Él agarra mis nalgas, embiste arriba. ‘¡Fóllame fuerte!’, grito entre sollozos. Movimiento circular, su glande gira en mi vagina. No aguanto: me corro gritando, él eyacula dentro, chorros calientes. Temblores compartidos.
Uf… después, agotada, feliz. Lágrimas aún caen, pero ahora de puro placer. Me visto rápido, sujetador, braguita empapada. Me levanto, sin mirarlo. Camino temblando, coño goteando su leche. Recuerdo su sabor, su olor a sexo. Aún siento cosquillas en el clítoris. Joder… qué follada. Quiero más.