Confesión: Mi héroe me folló salvajemente tras salvarme del robo

Estaba en la terraza del bar, impaciente, mirando el reloj. Ese idiota llegaba tarde, como siempre. Llevaba mis botas altas, el pantalón ajustado que me marca el culo perfecto, camiseta rosa y chaqueta de cuero. Pelo largo negro brillando al sol de abril. De repente, un scooter negro frena en seco. El pasajero baja, me agarra el bolso con violencia… Tropiezo, caigo al suelo, el scooter arranca. Dolor en la rodilla, asfalto raspándome la piel.

No sé qué pasa, pero un tío del bar cruza la calle como un rayo. Agarra una silla, la lanza contra la rueda delantera. El scooter da volteretas, los dos ladrones se estrellan. La gente grita, llaman a la poli. Él recoge mi bolso, se acerca… ‘¿Estás bien?’ Su voz calmada, ojos fijos en mí. Me tiende la mano, me levanta. Siento su brazo fuerte alrededor de mi cintura, su calor contra mi cuerpo. Vamos a la farmacia, me curan la rodilla, cortan el pantalón. Su mano roza mi piel mate, cerca de mi tanga. Ya noto humedad entre las piernas.

La chispa que enciende el fuego

En el bar, nos tratan como héroes. Bebemos whisky y coñac, su rodilla contra la mía, su pecho rozando mi teta. Me lleva a casa, subimos las escaleras a oscuras. Su olor a hombre, sudor mezclado con colonia. En mi piso, le pido ayuda para quitarme el pantalón roto. Se arrodilla, tira del tejido elástico… Su cara a centímetros de mi coño depilado, cubierto solo por encaje blanco. Siento su aliento caliente. ‘Gracias por salvarme’, digo, voz temblorosa. Él me mira, polla ya dura bajo los pantalones. La tensión crece, insoportable. No aguanto más, le cojo la mano, la pongo en mi teta. ‘Fóllame, por favor…’

Me tumba en el sofá, arranca mi tanga. Boca en mi coño, lengua lamiendo mi clítoris hinchado. Gimo bajito, ‘Sí, así… chúpame el chochito mojado’. Sus dedos entran en mi vagina caliente, revuelven mi jugo. Me corro rápido, temblores discretos, como siempre. Le bajo los pantalones, su polla gruesa salta fuera, venosa, cabezota roja. La chupo ansiosa, garganta profunda, bolas en la boca. Sabe a macho puro. ‘Me la vas a meter toda’, le digo, saliva goteando.

Explosión de placer sin frenos

Me pone a cuatro patas, escupe en mi ano. ‘¿Te gusta por el culo?’ ‘Sí, métemela ya, cabrón’. Empuja, mi ojete se abre, traga su verga hasta las huevos. Bombeo salvaje, piel contra piel, slap-slap. Agarro mi clítoris, me masturbo furiosa mientras él me taladra el culo. ‘¡Más fuerte! ¡Rompe mi culito!’ Siento sus dedos en mi coño, frotando. Otro orgasmo me sacude, contracciones apretando su polla. Él gruñe, ‘Me corro… toma mi leche caliente’. Chorros dentro de mí, semen rebosando. Cambiamos, me monta encima, folla mi coño ahora, tetas rebotando. Sudor, olor a sexo fuerte, aliento entrecortado. Vuelvo a correrme, gritando suave, él eyacula otra vez en mi matriz.

Caemos exhaustos en la cama. Cuerpos pegajosos, piernas temblando. Su cabeza en mi pecho, mi mano en su polla flácida, aún caliente. ‘Ha sido… increíble’, susurro, besando su cuello salado. Fatiga dulce nos invade, sonrisa tonta. Recuerdo su polla entrando, mi culo ardiendo de placer, jugos mezclados. Mañana duele todo, pero quiero más. Este salvador me ha follado como un dios, y suelto mis deseos sin tabúes.

Leave a Comment