Confesión ardiente: Mi noche de pasión lésbica con Laura en la piscina

Ay, chicas, no puedo más, tengo que contároslo. Fue el otro fin de semana, en casa de Laura. Sus padres se fueron y me invitó a quedarme. Llegué con mi bikini en la mochila, el sol pegando fuerte. Ella abrió el portón envuelta en un pareo azul, sonriendo pícara. ‘¡Vamos a la piscina ya, hace un calor de cojones!’.

Me cambié rápido. La vi en la terraza con el mini-bikini de su madre, ese que vi el otro día. ‘¿Es de tu mamá?’, le pregunté riendo. ‘Sí, pero te gustó, ¿no? Quise probármelo para ti’. Dios, le quedaba perfecto. Sus tetas redondas asomando, el culo prieto. Sentí un cosquilleo raro entre las piernas. ¿Qué me pasa? Siempre hemos sido amigas, pero su cuerpo… uf, me ponía cachonda.

La chispa inicial y la tensión que explota

Jugamos en el agua, salpicándonos, subida en sus hombros. Luego se tumbó boca abajo en la hierba, desató el top. ‘Para no tener marcas’. Yo igual, topless. Se giró, mostrando esas tetas perfectas. Mis pezones se pusieron duros como piedras. ‘¿Frío?’, me dijo. ‘No, no…’. Hablamos de broncearnos desnudas con su madre. ‘Hasta con mi padre a veces, pero nos ponemos el bikini rápido’. Me reí, pero el calor subía.

Cenamos, charlamos. Sus tetas brincando bajo el top me volvían loca. Vimos una peli en penumbra. Su piel brillaba con la luz de la tele, pezones marcándose. Mi coño palpitaba, húmedo. Quería tocarla, lamerla. ¿Y si me rechaza? Al final, ‘¿Bain de minuit?’. Dudó. ‘¿Desnudas?’. ‘¡Claro, solos!’. Nos quitamos todo. Su cuerpo desnudo… tetas firmes, coño depilado con una tira de vello. Nos miramos, reímos nerviosas, saltamos al agua.

Frío. Salió primero, escalones lentos, culo perfecto meneándose. Se duchó afuera. ‘¡Ven, el agua caliente!’. Me pegué a ella, piel contra piel. Se frotó mi espalda. Agua fría de golpe, risas. Cogió una toalla grande, me envolvió. Nuestros cuerpos pegados, tetas aplastadas, coños rozándose. Mis manos bajaron a sus nalgas, suaves, calientes. Temblaba de deseo. ‘¿Frío?’, susurró. Nuestros labios a milímetros. ‘No, Laura…’. La besé. Suave al principio, luego lenguas enredadas, jadeos.

El acto brutal de placer y el dulce agotamiento

Subimos a su cuarto, luces tenues. Tops fuera, desnudas. Nos arrodillamos en la cama, besos eternos. ‘Eres preciosa, quiero follarte’, gemí. La tumbé, besé su cuello, tetas. Chupé pezones duros, mordí suave. ‘¡Oh sí!’. Bajé al vientre, olí su coño, aroma dulce y caliente. Abrí sus labios, lengua en la raja húmeda. ‘¡Joder, sí!’. Lamí su clítoris hinchado, tragué su flujo. Dedos en su chochito chorreante, otro en el culo apretado. ‘¡Lame mi culo, cabrona!’. La follé con dedos y lengua, ella gritando, tetas amasadas. Explotó, squirt en mi boca.

Me tumbó ella. Beso salvaje, lengua profunda. Chupó mis tetitas pequeñas pero duras. ‘Estás empapada’. Lamí mi coño liso, dedos en rajita y ojete. ‘¡Fóllame el culo!’. Dos dedos dentro, frotando pared, lengua en clítoris. ‘¡Me corro, puta!’. Orgasmos brutales, jugos mezclados.

Tribadismo al amanecer, coños frotándose, clítoris contra clítoris, sudorosas, gritando juntas. Mañana en cocina, kimono suyo, la besé, follamos de pie. Dedos en chochos, lenguas en tetas. Otro orgasme.

Agotadas, risas. ‘No soy lesbi, pero contigo… uf’. ‘Yo igual, amor de amigas’. Bronceo desnudas, masturbándonos mirando. Sus padres casi llegando. Me fui con el coño palpitando. Recuerdo su piel caliente, olor a sexo, gritos… Aún me mojo pensando.

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