Confesión caliente: La noche que me follé a mi mejor amigo tras meses de provocación

Ay, chicas, no os podéis imaginar lo que pasó anoche con Pablo, mi mejor amigo. Después de aquella noche loca donde nos paramos en seco, la complicidad entre nosotros creció como la mierda. Me contaba todos sus rollos, yo le soltaba mis folladas sin filtro. Sabía que me deseaba, pero yo jugaba, provocándolo con escotes profundos, faldas cortas que dejaban ver mi tanga cuando me agachaba. Dormíamos juntos, piel contra piel bajo las sábanas, su aliento caliente en mi cuello, pero nada. Yo quería saber qué tal la tenía, hasta dónde llegaba.

Llamó después de su partido de tenis, sudado y cachondo. ‘Ven a casa, mis padres no están’, le dije. Llegó, pizza en el horno, Desperados fríos, y puse una peli guarra: dos tíos, una tía, tres formas de follar. Nos pegamos en el sofá, su muslo contra el mío, calor subiendo. Le di tarta de chocolate con los dedos, mirándolo fijo, lamiendo sus labios. ‘Mmm, qué rico’, murmuró, ojos brillantes. Terminamos la botella de manzana, riéndonos, pero el aire olía a sexo reprimido.

La tensión que explotó en deseo puro

Subimos a mi cuarto bajo el tejado, asfixiante de calor. ‘Voy a ducharme, huelo a sudor’, dijo él. Yo: ‘Me gusta cómo hueles a hombre’. Se metió desnudo, yo le robé la camiseta, el bóxer y la bata. Salió con la toalla, cabreado. ‘¡Dame mi ropa, joder!’. Yo en la cama, piernas abiertas, escote al máximo. ‘Ven a por ella’. Se acercó, toalla floja, polla medio dura asomando. Intentó agarrar, yo jugaba, besándolo de sorpresa. Caímos al colchón, su cuerpo pesado sobre mí, aliento entrecortado. ‘¿Qué quieres?’, jadeó. ‘Follarte’, respondí, mordiéndome el labio. La razón saltó por la ventana.

Me puse de pie, striptease lento: blusa fuera, sujetador rojo apretando mis tetas peras, falda deslizándose por mi culo firme. Tanguita negra, medias. Me froté contra él, sintiendo su polla tiesa contra mi tripa. ‘Quítate la toalla’. Él dudó, yo la arranqué. ¡Joder, qué verga gorda y venosa! Me tiré sobre él, besos furiosos, lenguas enredadas. Sus manos en mi culo, pellizcando. Le quité el tanga, coño chorreando. Bajó, lamió mis tetas, mordisqueó pezones duros. Lengua en mi clítoris, dos dedos dentro, calientes y resbaladizos. ‘¡Oh, sí, métemelos!’. Añadí más, pulgar en el culo, él gimiendo ‘No pares’.

El sexo brutal y el clímax inolvidable

69 puro fuego: su polla en mi boca, salada de pre-semen, chupando glande hinchado. Yo arqueándome, su lengua devorando mi coño empapado. ‘A cuatro patas, fóllame como puta’. Entró de golpe, hasta las huevos, estirándome. ‘¡Aaaah, joder, qué gruesa!’. Bombeaba fuerte, pulgares en mi ojete, abriéndome. ‘¡Destrózame el culo con dedos!’. Grité al correrme, piernas temblando, jugos por sus muslos. Le monté, rebotando, tetas saltando. Él debajo, gruñendo ‘Trágatela toda’. Eyaculó en mi boca primera vez: chorros calientes, viscosos, salados. Dudé, pero tragué, lamiendo cada gota. ‘Mmm, no está mal tu leche’.

Nos derrumbamos, sudor pegajoso, olor a sexo denso. Besos lentos, su polla flácida contra mi muslo húmedo. ‘Eres una viciosa’, rio él. Dormimos enredados. Desperté con su verga endureciéndose en mi mano. La chupé despacio, lengua girando, hasta que explotó otra vez. Tragué todo, sonriendo. ‘Ahora adoro el semen’. Día perfecto, cuerpo dolorido, recuerdos ardiendo. Quiero más.

Leave a Comment