Confesión ardiente: Mi noche salvaje con Brigitte en La Haya

Estaba en La Haya por un congreso. Hoteles caros y lejos, así que alquilé una habitación en casa particular. Pequeña casa holandesa en el bosque, cerca del mar del Norte. Llegué sudada del tren, exhausta. Me abrió Brigitte, rubia enorme, curvas perfectas, sonrisa blanca como las dentaduras de aquí. Hablaba francés fluido, su marido en Shell, en Oriente Medio meses. ‘Si necesitas algo, pídelo’, dijo con guiño.

Mi cuarto impecable, cama grande, baño viejo con jardín verde. Piscina calentada por sol. ‘Úsala si quieres’, insistió. Me duché rápido, salto al agua tibia. Uf… no salía, el calor del viaje me tenía pegajosa. De repente, presencia. Brigitte en albornoz blanco. ‘¿Molesto si me uno?’. Claro que no. Lo deja caer… ¡desnuda! Cuerpo firme, tetas 95C erguidas, pezón duros, vientre suave, coño depilado con labios largos y dos piercings plateados colgando. ‘Aquí en Holanda, nudismo libre’, ríe.

La chispa inicial y la tensión que estalla

Yo me quito el bikini, charlamos banalidades. Sale, peinador abierto, trae leche fría. Nos tumbamos en hamacas, sol abrasador. Admiro sus piercings balanceándose, mi clítoris palpita. Ella nota mi mirada, ríe fuerte, cierra el peinador fingiendo pudor. ‘Cenamos temprano. ¿Scheveningen? Playa, cena, paseo’. Acepto, cancela planes.

Me visto chic: traje negro. Ella… wow, vestido negro escotado, tetas al aire casi, tacones finos, labios rojos fuego. Tranvía al Kurhaus. Gin fizz en el hall antiguo, luego mariscos: ostras de Zelanda, rodaballo, Chablis. ‘¿Aphrodisíacas?’, pregunto juguetona. ‘Lo mejor en amor es francés… o español’, responde rozando mi pierna con la suya, seda suave subiendo por mi muslo. Postre: plátano con chocolate y nata. Risas locas. Advokaat con café, huevos dulces, mareados ya.

Noche fría, se pega a mí. ‘¿Continuamos la experiencia holandesa? Club cerca, hace frío’. Caminamos, pasillo oscuro, golpes en puerta. Hôtesse rubia, vestido negro abierto atrás hasta culo. Beso enorme. Al bar: negros pagneados con pollas enormes visibles, parejas champagne, camareras mallas tetas perforadas.

Brigitte presenta, champagne fluye. Dos tailandesas pequeñas me toman mano. ‘Déjate llevar’, susurra ella. Corredor, salas con velas, camas redondas. Entramos, incienso oriental. Me desnudan hábil, baño caliente, esponjas suaves evitando mi coño húmedo. Secado, masaje thai en cama, crema olorosa, evitan mi sexo palpitante. Excito más. Vendan ojos, cinturón cintura, al pasillo.

El clímax brutal sin frenos

Sala llena, me atan manos suave en cama redonda. Cuerpo cálido sobre mí, piercings rozan mi vientre. ‘Soy Brigitte, te deseo tanto… Muéstrales que españolas follan mejor’. Beso champán, lengua invade. Baja lamiendo tetas, pezones duros, ombligo. Champagne chorrea mi clítoris, lo lame ávida, dedos en labios, masajea mi ano. ‘Uf… Brigitte…’, gimo. Me monta, piercings bailan en mi cara, lame mi culo con lengua champañada, penetra suave.

Tensión insoportable, razón salta. ‘Libérame, quiero devorarte’. Quita venda, mancuernas. Alrededor, parejas semidesnudas miran. Guêpière roja tetas libres, medias seda. Le amaso tetas, chupo pezones erectos. Bajo, meto polla imaginaria entre ellas? No, froto clítoris contra sus piercings. Tres dedos coño chorreante, tiro anillos dientes. Clítoris hinchado, lo muerdo, sorbo jugos. Tiembla, grita, squirtea orina caliente mano dentro. ‘¡Sí! ¡Joder!’,

‘Quiero tu culo’. Se gira, abre nalgas redondas. Dedos primero, luego lengua, abro ano. Ella guía mi mano, follo profundo. Violento vaivén, grita orgasmo, yo exploto chorro en su culo. Gritos mezclados aplausos. Caemos exhaustos, yo aún dentro. Parejas se unen, besos húmedos mujeres a mí, hombres Brigitte. ‘Eres increíble, española. ¿Fiesta íntima en casa antes irte?’. Claro que sí…

Fatiga dulce, cuerpos sudorosos pegados, olor sexo impregnado. Recuerdo piercings fríos, calor piel, alientos cortos. Quemadura eterna.

Leave a Comment