Ay, chicas, aún me tiemblan las piernas al recordarlo. Somos Dani y yo, un matrimonio libertino desde hace años. Nos flipa organizar noches con amigos, unas más fiesteras, otras puro sexo. Invitamos a todo el mundo: libertinos y no, eso lo hace más excitante, rozarnos delante de quien no se entera de nada. Esa noche… uf, éramos seis: Silvio y Nina, Fabi y Damien, Juanlu y Sofi. Champagne frío, canapés listos, nervios y ganas acumuladas.
Sonó el timbre. Primero llegaron Silvio y Nina. Besos en la boca, ya es costumbre. Nina con un vestido rojo cortísimo, escotado hasta el ombligo, faldón abierto mostrando ligueros negros. Mmm, qué puta tan guapa. Silvio más normalito, polo y pantalón. Luego Fabi y Damien, mini falda de cuero en Fabi, piernas eternas, crujió el nailon al cruzarlas, vi su tanga negra asomar. Besos más largos entre Nina y Fabi, recordando cómo se comieron el coño la vez pasada. Yo vi todo, sus orgasmos fueron brutales.
La tensión que nos consumía
Llegaron Juanlu y Sofi. Él le metió mano a mis tetas nada más entrar, yo le toqué la polla por encima del pantalón. Sofi con falda y sujetador que dejaba las tetas al aire, pezones duros bajo la seda. Risas, cócteles fluyendo: tequila, champán, ron… Las manos empezaban a volar. Sophie se acercó a mí, susurro al oído: ‘Esta noche te follo yo primero’. Hombres hablando de motos, nosotras cachondas. La tensión subía, el aire olía a perfume y deseo. Propusimos juegos. Primero, vendar a un tío para que reconociera tetas solo con las manos. Silvio falló un par, pero palpó bien las de Nina.
Luego me tocó a mí vendarme. ‘Solo con la boca’, dijo Damien. Uf, el primer pezón duro, lo chupé, aspiré… calor de piel, olor a crema. No era Dani. Segundo más blandito, lo lamí despacio, saliva mezclada. Tercero, largo y tieso, gemido suave… sí, Dani. Cuarto, tetitas firmes, las torturé con la lengua hasta que casi gime Fabi. Acerté todo. Ahora ellas. Fabi nos besó con lengua, no reconoció a Damien ni a mí al principio, risas locas.
El descontrol total y el placer crudo
Sofi se apuntó. Nos pusimos en sillas, pollas fuera. ¡Sorpresa! La venda puesta, Fabi la guía. Primer contacto: labios de Sofi en el glande de Damien. ‘¡Hostia, no es un beso!’, pero siguió. Lo mamó profundo, lengua en el frenillo, gluglú, saliva chorreando. Damien jadeaba. Luego yo: su boca velvet, calor húmedo envolviéndome la polla, vaivén lento, me subió la leche en segundos. ‘¡Joder, qué buena feladora!’, gemí. Silvio igual, ella tragando ansiosa. Y a Juanlu… lo engulló entero, girando lengua, él explotó: ‘¡Me corro!’. Chorros en su garganta, ella bebió todo, lamió las gotas finales, labios hinchados y brillantes.
‘¡Mmm, qué rico el semen!’, dijo Sofi quitándose la venda. Risas, pollas volviendo a los pantalones. Nos tiramos en los sofás, sudados, tetas fuera aún. Yo con la polla de Dani palpitando, Nina frotándose el coño por encima de la falda. ‘¿Seguimos?’, preguntó Fabi con voz ronca. Cansancio feliz, cuerpos pegajosos de sudor y saliva, olor a sexo impregnado. Besos suaves ahora, caricias perezosas. Recordando las pollas en bocas ajenas, los gemidos… esa noche la razón se fue al carajo, puro instinto animal. Aún me mojo contándolo.