Éramos estudiantes, yo Andrea, con mi novio oficial pero aburrido, y Sebastián, mi amante secreto. Folábamos como animales a escondidas, probando todo. Él tenía a Belén, su amiga cercana, casi como una novia platónica. Un día las presenté, y clic, se carryaron genial. Sabían sus roles, sin dramas.
Ese miércoles lluvioso, después de clases, le digo a Seb: ‘Oye, tengo la casa de mis padres este finde. ¿Venimos?’. Él duda: ‘Joder, tengo planes con Belén para los trabajos finales’. Pienso rápido: ‘¿Y si la invita? Tú con ella de día, yo de noche’. Se ríe: ‘¿En serio?’. ‘Sí, yo me encargo’. Llamo a Belén, le explico suave, y acepta. ‘Trabajamos los tres, y relax después. Sin pajas mentales’.
La tensión que estalla
Llegamos sábado, mochilas listas. Me meto a la ducha, puerta entreabierta. Seb mira, Belén le pica: ‘Venga, nene, métete con ella’. Él rojo: ‘¿Y tú?’. ‘Haz como si no existo’. Entra, me pega su cuerpo caliente, manos en mis tetas peritas. Agua caliente, su polla dura contra mi culo. ‘¿Belén sabe?’, pregunto jadeando. ‘Me empujó ella’. Froto mi coño en su verga, húmeda ya. Se clava, lento, profundo. ‘¡Joder, tu polla me mata!’. Empujo nalgas, él me taladra, dedo en clítoris hinchado. Olor a sexo bajo el agua, aliento corto. Grito al correrme, él me llena, leche chorreando por muslos.
Salimos, Belén sonríe pícara. Trabajamos horas, pero Seb me arrastra a la lavandería: cuarta follada rápida, polla palpitante, coño empapado. ‘¡Me excita follarte con ella cerca!’, gruñe. Avanzamos rápido los trabajos. Noche, cansados. ‘No duermo sola’, digo. Seb: ‘Yo sofá’. Belén ríe: ‘Follad, yo sofá. Pero calladitos’. ‘Mejor a tres, cama grande, noches frías’, propongo. Aceptan.
El clímax brutal y el éxtasis compartido
En pijamas, yo sin bragas pronto. Belén igual. Seb en medio. Su culo contra mí, polla tiesa. Manos suyas en su boxer, la mía uniéndose. ‘¿Quieres tu parte, Belén?’, susurro. ‘Me habéis puesto cachonda todo el día, cabrones’. Dos manos en su polla dura, cálida, venosa. Bajo boxer, polla erguida en penumbra. ‘¡Qué verga más gorda!’, exclama Belén. Chupan alternas, lenguas calientes, saliva goteando. Yo enseño garganta profunda: trago todo, glande en garganta, arcada leve pero placer. Belén prueba suave.
Seb empuja a Belén, piernas abiertas, coño rosado oloroso. Le como, lengua en labios hinchados, jugos dulces. Gime: ‘¡Sí, así!’. Se corre temblando, muslos apretando mi cabeza. A mí igual, clítoris ardiendo. Belén cabalga su polla, tetas melón botando. Yo en sus huevos, lamiendo. Cambio, yo empalada, Belén en mis tetas. Nos besamos, dedos en coños mutuos. Sudor, gemidos, olor a sexo denso. ‘¡Me corro!’, aviso él. Belén: ‘Dámelo todo’. Traga chorros calientes, leche espesa.
Repetimos noche y mañana, pollas reventando coños, orgasmos múltiples. Desayuno desnudos, tetas al aire. ‘¿Por qué ahora, Belén?’, pregunto. ‘Te deseaba, pero miedo. Vuestras folladas me encendieron’. ‘Bienvenida al club de putas’, río. Aquel trío fue épico, pasión cruda. Luego más, pero ella se fue en accidente. Con Belén, mi mujer ahora, recordamos, piel erizada. Olor a sexo eterno en memoria.