Confesión en las entrañas: cómo me follé a cuatro tíos en la cave

Era un domingo de mierda, lloviendo a cántaros en este barrio gris. El Champion cerrado, me aburría como una ostra. Puse un porno en el DivX para pajearme, pero nada, el coño seco. Llamé a Nico, a ver si había plan. ‘Estamos en las Vénètes con Stéphane y David, ven’, dice. Me pongo el cuero, bajo las escaleras de un salto.

En el hall, me topo con Bárbara, la tía de Ronan, sentada en el suelo con una botella de whisky cutre medio vacía. ‘¿Qué coño haces aquí?’, le pregunto. ‘Aburriéndome, emborrachándome…’, responde con esa voz pastosa. Ronan anda con Ahmed en un lío. Le digo que voy con los chicos, se anima: ‘¿Puedo venir?’. Dudo un segundo, pero le tiendo la mano. Está pedo perdida, pesa un huevo. La cargo bajo la lluvia hasta el porche de la supérette. Allí están los tres, fumando un porro en la rampa de carros.

La chispa que lo encendió todo

Saludos, tatas del joint. Bárbara tropieza besando a David, caen los dos riendo. Risas generales, el alcohol fluye. Ella coge la botella, le hace a David ‘aaaah’ y le echa whisky en la boca, acabando en un morreo que lo hace toser. Luego intenta con Stéphane, le mete mano en la polla: ‘¡Quiero que me follen la chochita, el culo, la boca!’. Grita como loca. La calmamos, pero la calentura sube. Nos invectiva: ‘¿Sois tíos o mariconas? ¡Demuéstramelo con vuestras pollas gordas!’.

La cargamos hasta las caves, atrás del edificio. Quiere follar ahí, en el relax de la cave de uno. ‘¡Vale, para hacerte feliz!’, digo riendo. La llevamos adentro, oscuro, olor a moho y humedad. La piel sudada, aliento a whisky y deseo. La tensión es insoportable, el coño me palpita. La razón salta por la ventana.

Entran en la cave, la despelotamos. Nico se arrodilla atrás, lamiéndome el coño y el culo, lengua caliente, chupando fuerte. David y Stéphane sacan pollas duras, gordas. Me las meto en la boca, chupando, mamando, saliva goteando. Gimo, el sabor salado, venas pulsando. El del relax me agarra las caderas, me abre el coño. Nico mete dedos, luego la mano entera. ¡Joder! Puño en el coño, estirándome, dolor-placer. Grito, pero sigo mamando pollas.

La follada salvaje sin frenos

Me ponen en el relax, Nico me folla el coño de un empellón, huevos chocando. David y Stéphane en la boca, garganta profunda. Les mamo las pelotas, lengüetazo. Me giro, empalo el culo en Nico: ‘¡Raah, qué polla!’. Me abro el coño para el del relax, entra de golpe. Doble penetración, pollas frotándose dentro, pared fina temblando. Sudor, olor a sexo, chochita chorreando.

Stéphane se une, lame clítoris enorme. Me corro gritando, apretando pollas. Nico eyacula en el culo, caliente. El del relax sigue, me folla duro. Cambio: David debajo, yo cabalgando polla en coño. Stéphane en culo, luego doble en coño, estirándome al límite: ‘¡Sí, las siento, joder, folladme!’. Mamando la tercera polla, garganta llena. David mete dedo en mi culo, me enciende más.

Stéphane y David doble en culo ahora, pollas gordas abriéndome, dolor exquisito. Grito, muevo cadera. Chupo la polla del relax, bolas en la cara. Eyaculan los hermanos en mi culo, chorros calientes. Yo exploto, orgasmo brutal, tiemblo. Él me llena la boca de leche, trago, toso, vómito mezcla de todo. Agotada, feliz.

Nos vestimos, Bárbara hecha mierda, oliendo a sexo y pis. La subimos a casa de Nath’, la metemos en cama, la limpiamos el culo mierda. Duerme, murmurando: ‘Todavía las siento dentro, corriéndoos…’. Bajo a casa, cansado, cuerpo dolorido pero saciado. Recuerdo el calor, los gemidos, el olor. Mañana, más. Qué follada.

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