Confesión ardiente: La orgía matutina que me volvió loca de deseo

Llegaron los normandos a las seis de la mañana, después de conducir toda la noche. Yo estaba en pijama improvisado, una camisa larga de Fred que apenas me tapaba el culo desnudo debajo. Él en calzoncillos sueltos. Servimos café, todo normal, pero mis ojos no paraban de mirar la polla abultada de Marc bajo los … Read more