Ay, chicas, aún tiemblo al recordarlo. Fue hace unos días, en casa de mis amigos Alex y Camille. Yo soy Beryl, siempre abierta a todo, pero esa noche… uf. Habíamos planeado una fiestecita con gajes para avivar las cosas. Alex and Camille, Dominique y yo, todos con nuestras movidas. Pero invitamos a cuatro pringados: Maxime el peluquero tímido, Agathe la filósofa, Raymond el futbolista y Larissa la casada ingenua. Les dijimos que era una cena normal, ja.
Empezó inocente. Brindis, risas. Pero con la ‘botella de gajes’, todo cambió. Larissa llega tarde, jura el pacto de no rajarse o paga mil euros. Tira el papel: cuenta su última follada. Roja como un tomate, dice que su marido la montó rápido, eyaculó en su barriga. Todos nos reímos, pero ya se notaba el aire cargado. Suspiros, miradas. Luego yo: Raymond me quita las bragas torpemente. Sus dedos rozan mi clítoris, húmedo ya. ‘Mira, estoy empapada’, le digo. Él tiembla, su polla se marca en el pantalón.
La chispa que encendió todo
La tensión sube. Agathe besa con los ojos vendados, pierde ropa. Yo la reconozco, le recuerdo nuestros besos en el internado. Ella se sonroja: ‘¡Cállate!’. Pero huele a excitación. Maxime flipa, dice que es una partuza. Yo le digo: ‘Relájate, guapo, esto es puro fuego’. La piel suda, el aliento se acelera. Dominique me mira, yo a él. Siempre lo deseé, mi coño palpita solo pensándolo. ‘Dame tus bragas’, me pide. Se las doy, chorreando. ‘Ahora te follo’, gruñe. La razón se va al carajo. Todos lo sentimos: pollas duras, coños mojados, olores a sexo flotando.
No aguantamos más. El gaje de Sade: yo desnuda, Agathe tocándome los pechos, Camille lamiéndome. Dominique me voltea, olfatea mi culo. ‘Qué potito’, dice. Le chupo la polla, gorda, venosa, salada. Alex mete su verga en mi boca mientras Raymond me come el coño desde atrás. ‘¡Joder, qué apretada!’, jadea. Cambio: monto a Maxime, su polla tímida crece dentro. Él gime: ‘¡No pares!’. Larissa se une, chupa mis tetas. Agathe se frota contra mi muslo, su coño resbaladizo. Dominique me penetra el culo, lento al principio, luego brutal. ‘¡Abrete, puta!’, grita. Doble penetración: polla en coño, otra en ano. Sudor gotea, culos chocan, lefas chorreadas.
El clímax brutal y sin frenos
Camille se pone a cuatro, Alex la taladra en la posición del dragón: rodillas juntas, coño estrujando su verga. ‘¡Me corro! ¡Sííí!’, aúlla ella. Yo eyaculo squirt en la cara de Raymond, él me llena la boca de leche caliente, espesa. Gritos, gemidos: ‘¡Fóllame más duro!’, ‘¡Córrete dentro!’. Olor a semen, sudor, coños calientes. Agathe lame culos, Larissa cabalga pollas. Orgía total, cuerpos enredados, fluidos por todos lados. Minutos eternos de éxtasis puro.
Al final, exhaustos. Cuerpos pegajosos, respiraciones entrecortadas. Me acurruco contra Dominique, su semen aún goteando de mi coño. ‘Ha sido… increíble’, susurro. Maxime sonríe, ya no tímido. Raymond abraza a Agathe, Larissa besa a todos. Risas suaves, caricias. Fatiga feliz, músculos doloridos, piel marcada por mordiscos. Esa noche grabada en fuego: el primer roce, el descontrol, los orgasmos múltiples. Aún me mojo recordándolo. ¿Queréis más detalles? Ja, eso es otra confesión.