¡Dios, acabamos de escapar! Las sirenas aullaban, los coches de poli nos pisaban los talones en el desierto. Mi corazón latía como un tambor loco. Saltamos al helicóptero, el rugido de las hélices ahogando todo. Titania al mando, con su boca cosida, ojos azules que prometían pecado. Yo, Verba, sudada, con la minifalda subida, string blanco pegado al coño por el calor.
Nos miramos. Michael, nuestro Lord, con esa mirada de fuego. Las chicas –Carnivora, Sodomia, Masochista– jadeando, cuerpos pegajosos de adrenalina. El cockpit vibra, luces parpadean. Siento su olor, ese almizcle de sexo y miedo. Mi piel quema, pezones duros rozando la blusa. Él se acerca, lento. ‘¿Quién soy?’, susurra. Mi respiración se corta. Sus manos en mis muslos… dios, la tensión es un nudo en el estómago. Quiero gritar, pero solo gimo. El deseo nos come vivos.
La Chispa que Enciende el Infierno
No aguanto más. Él empuja mi cabeza entre sus piernas… no, yo abro las mías. Su aliento caliente en mi string. ‘Mmm, huelo tu coño, Verba’. Lamida suave sobre la tela. Tiemblo, humedad brota. ‘Cuéntame todo’, dice, mientras su lengua raspa mi clítoris. Jadeo: ‘Eres Baal, mi hermano de fuego…’. Sus dedos entran, dos, duros. Follando mi entrada, chupando mi botón. El olor a sexo llena el aire, espeso, animal.
¡La razón se va al carajo! Todas nos desnudamos. Coños abiertos, tetas al aire. Michael grita, polla saltando libre, venosa, palpitante. Yo le chupo primero, garganta profunda, saliva chorreando. ‘¡Traga, puta!’, ruge. Carnivora se une, lenguas enredadas en su verga. Sodomia se dobla, culo en pompa: ‘Fóllame el ano, Lord’. Él escupe, empuja. Plaf, entra seco. Ella aúlla, vientos del desierto azotando su pelo. Yo me corro viéndolo, dedos en mi coño, jugos goteando.
Explosión de Placer Brutal
Me agarra a mí. Piernas en hombros, me clava contra la pared. ‘¡Tu coño es mío!’. Cada embestida me aplasta, clítoris frotando su pubis. ‘¡Más fuerte, joder!’. Grito, uñas en su espalda. Él sale, me llena la cara de corrida caliente, espesa. Sabe a sal y poder. Masochista se masturba, ‘Mi turno’. La folla brutal, cabeza golpeando metal. Corrida en su cicatriz. Sodomia ya babea semen de su culo dilatado.
Titania pilota, pero nos mira, cosida sonrisa. Todas a cuatro, polla en tetas mías ahora. ‘Aprieta, zorra’. Me corro entre pechos, semen chorreando al ombligo. Él eyacula ríos, nos pinta como putas sagradas. Besamos su verga, lamiendo restos. Orgía total: lenguas en coños ajenos, dedos en culos, gemidos mezclados con el motor.
Al final, exhaustas. Cuerpos sudados, pegajosos de corrida y sudor. Jadeamos, riendo bajito. Vegas brilla abajo, luces neón como promesas falsas. Mi coño palpita aún, lleno de su esencia. ‘Somos familia’, digo, voz ronca. Él asiente, polla goteando. Fatiga dulce nos invade, músculos flojos, sonrisas diabólicas. Ese olor a sexo nos envuelve como un secreto eterno. Nunca olvidaré esa locura en el cielo.