Olvidé a Delfina, esa puta infiel, y seguí con mi vida. Un polvo con mi colega Léa y su morena Melissa me quitó el mono, pero quería más. En una fiesta de mi amiga Mariona, apuesto con un idiota, Alejandro, que me follaría a su novia Elodia en un mes. La vi: menuda, morena, clon de Delfina pero con ojos que matan. Me inscribo en su gym de RPM, la pico en el vestuario oliendo a sudor fresco, beso robado en un bar… Y ahora, su SMS: ‘Voy esta noche’. Mi coño palpita.
Sonó el timbre. Abrí, temblando. Elodia, con su minifalda negra y top ajustado, sonrisa tímida. ‘Hola…’, murmuró. Entró y ¡zas! Me devoró la boca como una loba. Sus labios calientes, lengua ansiosa invadiendo. Tropezamos contra la pared, su aliento corto en mi cuello, olor a perfume mezclado con deseo. ‘Tenías razón… me volviste loca aquel beso’, jadeó. Mis manos bajo su top, tetas pequeñas, pezones duros como piedras. Los pellizco suave. Gime fuerte, ‘¡Ay, mierda!’. Sus caderas se pegan a las mías, siento su calor húmedo. La tensión sube, mi clítoris late. No aguanto más, razón al carajo. La aplasto al muro, chupo sus pezones oscuros, muerdo suave. Cruza las piernas, tiembla. ‘¡No pares!’, suplica. Sus pechos sensibles la vuelven loca, coño chorreando sin tocarlo.
La chispa y la tensión que estalla
La arrastro a la cama. ‘Te quiero ahora’, gruñe. Me baja el vestido, quita mi sujetador. Sus manos torpes en mis tetas grandes, las amasa, chupa pezones. ‘¡Joder, qué ricas!’, dice. Yo arranco su string negro, toison rasurada, labios hinchados brillando de jugos. Huelo su sexo, almizclado, adictivo. Dedos en su raja empapada, clítoris erecto. ‘¡Sí, ahí!’, grita. La masturbo rápido, dos dedos dentro, bombeando. Se arquea, ‘¡Me corro!’. Chorrea en mi mano, cuerpo convulsionando, grito ahogado.
El sexo crudo y el éxtasis compartido
Subo encima, frotando mi coño liso contra su pubis sudado. Nuestras tetas rozan, sudor pegajoso. ‘Fóllame la boca’, pido. Baja, lame mi coño. Lengua en el clítoris, chupando fuerte, dedos curvados en mi G. ‘¡Dios, qué puta lengua!’, gimo. Me corro explosiva, piernas temblando, chorro en su cara. Ella lame todo, sonriendo. Nos abrazamos, besos salados de sexo. Noche entera: dedos, lenguas, tijeras hasta el amanecer.
Despierto con ella boca abajo, culito perfecto sin celulitis. Dulce fatiga, músculos doloridos felices. Café desnudas, la abrazo. ‘Tengo que contarte algo…’, digo. Le suelto lo del apuesta. Ella ríe: ‘Sabía todo, ese gilipollas me lo contó. Por eso te busqué’. Risas locas. Foto desnuda besándonos, cama revuelta, MMS al ex: ‘Perdiste, cabrón’. Recuerdo su piel caliente, gemidos roncos, olor a corrida… Aún me mojo pensándolo.