Confesión ardiente: Mi noche a tres con Sophie, donde perdí el control total

Me llamo Alexandra, tengo 25 años, ojos verdes, morena, con tetas que vuelven loco a cualquiera, un 90B bien firme. Mi chico, Philippe, 47 años, alto como yo, moreno, sin barba, y con una polla que Dios le ha regalado grande y dura. Vivimos en la costa del sureste, hace casi cuatro años juntos, sin secretos. Nuestro amor es fuego puro.

Desde siempre fantaseamos follando con una chica entre nosotros. Yo, bi desde el internado, adoro lamer coños suaves, pero nada como una buena polla dentro. Hablábamos de eso mientras nos follábamos, imaginando caricias triples. El verano pasado, entré en un chat buscando. Elegí chicas de 18-30, cerca de aquí. Chateé noches enteras, caliente, contándoselo todo a Philippe. Nos poníamos como locos después.

La chispa que encendió la tensión insoportable

Conocí a Sophie, 22 años, morena de pelo largo, 1,62, curvilínea, tetas 90C. Estudiante de psicología, tímida, virgen aún, con un ex que la jodió. Bi como yo, soñaba con mujeres. Le conté nuestro rollo a tres. Se excitó tanto… Chats cada vez más guarrillos, masturbándonos al teclado, gimiendo descripciones.

Quince días después, café en la ciudad. ¡Joder, era preciosa, mejor que dijo! Nos llevamos genial, como amigas de siempre. Philippe llegó, le gustó al instante. Esa noche, chat triple: nos desnudamos virtuales, pollas y coños palpitando. Quedamos para cena el sábado.

Sophie me escribe: ‘Quiero… que Philippe me haga mujer esa noche. ¿Ok?’ Me quedé muda. Yo celosa, siempre dije no penetración con él. Pero me ponía la idea a mil. ‘Sí, amor, en nuestros brazos’, le dije. Se lo conté a Philippe, follamos como animales.

Cena en terraza, verano, ropa ligera. Miradas calientes, su mano en mi muslo bajo la mesa. Tensión al rojo vivo. Ascensor al sexto: beso voraz a Philippe, luego a ella. Se sonrojó, pero su lengua entró tímida.

En el salón, sofá. Le cojo la mano, tiembla. Se acurruca en mí, beso eterno, lengua danzando. Manos bajo su top, piel suave como seda, quito sujetador, tetas libres, pezones duros. Philippe nos toca, cuellos, muslos. Culottes solo, dedos rozando coños húmedos.

La arrastro a la cama, la tumbo. Besos por cuello, chupando tetas, mordisqueando pezones. Culotte fuera: triángulo negro perfecto, coño oloroso a deseo. Piernas abiertas, huelo su almizcle, lamo clítoris hinchado. Gime, ‘¡Dios, Alex!’. Bebo sus jugos, dulce salado. Philippe nos acaricia. 69: su lengua torpe pero ansiosa en mi coño chorreante, yo devorándola.

El clímax brutal y el dulce agotamiento

Philippe, polla tiesa, me la mete por detrás. Siento su glande abriéndome, embiste fuerte. Sophie ve, ‘Me encanta verte follarla… pronto yo’. Gimo, dedos en su coño. Orgasmo me arrasa, grito. Él sale, ella lo chupa, traga corrida. Comparto en beso, semen caliente en bocas.

Philippe la come el coño, lengua experta aspirando clítoris. Ella explota en mis brazos, ‘¡No pares! ¡Sí!’. Jadea, ‘Ahora… hazme mujer’.

Chupo polla de Philippe, dura al instante. Guío glande a su entrada virgen. Entra lento, solo punta. ‘¡Sí, más!’, grita. Empujo yo misma, él hunde seco. Grito de dolor-placer, luego gemidos. La folla suave, ella corre dos veces. ‘Córrete dentro, primera vez’, pide mirándome. Asiento, él ruge, inunda su coño. Lamo restos.

Mouchoir con sangre: radiante. Dormimos abrazados.

Noche: despierto, ella mamando polla de Philippe. Sonrío, me uno, lamiendo huevos. 69 con ella, me moja toda. Monta su polla, yo lamo donde se unen, clítoris y huevos. Gime ‘¡Folladme!’. Vienen juntos, yo recojo corrida de su coño, él me folla por detrás. Éxtasis total.

Agotados, hablamos. Quiere más noches. Sí, claro. Felices, dormimos. Revivirlo me ha puesto cachonda otra vez.

Leave a Comment