Hoy tenía el día libre, así que me tomé todo con calma. Desayuno lento, tostadas crujientes, café a sorbos… Luego, al súper bajo una llovizna fina. Entro empujando el carrito, el calor me envuelve, música estridente, gente hablando. Flaneo por los pasillos, cojo lo básico y más. En la caja, veo al tío de delante. Alto, moreno, familiar… Se gira, sonrisa pícara. ¡Mi vecino nuevo, del pasillo! Lo he visto de pasada, con su hermana o lo que sea, pero ahora… uf, está bueno.
Me saluda, charlamos. Se llama Pablo, yo Lucía. Le digo que acabo de mudarme, sola tras un divorcio de mierda. Él, soltero reciente, ojos que me recorren. Pago, me ayuda con las bolsas, su mano roza la mía, calor eléctrico. ‘¿Café?’, propone. Vamos al bar de la galería, banqueta roja, íntima. Fuma, me enciende el cigarro… sus labios cerca. Se quita la chaqueta, camisa ajustada, músculos. Yo, falda corta, blusa fina, noto sus ojos en mis tetas, en mis piernas cruzadas. Culito asomando un segundo, lo pilla, se muerde el labio.
El chispa en el súper y la tensión que arde
Hablamos de todo: su ex, mi hermano que me ayudó con los muebles en kit. ‘¿Te echo una mano?’, dice. Acepto, pero solo para ‘corregir’. En el parking, coches juntos, destino juguetón. Lo sigo a casa. Descargamos, entro en mi piso desordenado. Él aprieta tornillos flojos, yo en short diminuto y top, sudada, pechos saltando. ‘¿Te molesta mi pinta?’, pregunto coqueta. Besa mi mejilla, flores que trae, olor dulce. Me invita a cenar, pero primero… ‘¿Ducha? La mía es brutal, hidromasaje’. Dudo, ‘¿Seguro?’. ‘Ven’. Cruzamos el pasillo, entro en su baño lujoso. Agua caliente, jets masajeando, Sade sonando suave.
Salgo envuelta en toalla, oliendo a su gel, embriagador. ‘Prueba esto’, saca un conjunto de lencería rojo transparente, para su ex. ‘Póntelo, te quedará perfecto’. Me sonrojo, pero… ‘Solo si me ayudas con el sujetador’. Peineir se cae, desnuda total. Piel suave, tetas firmes, coñito depilado con triángulo sexy. Él jadea, polla dura bajo pantalón. Tensión insoportable, razón vuela. ‘Joder, Lucía…’, murmura.
Explosión de pasión cruda y el dulce agotamiento
Lo beso salvaje, lenguas enredadas, sabor a café y deseo. Le arranco la camisa, pecho peludo, duro. Mordisqueo pezones, él gime. Bajo, desabrocho, su polla sale tiesa, venosa, gorda. La lamo, glande salado, chupo hasta garganta, bolas pesadas. ‘¡Dios, qué boca!’, gruñe, manos en mi pelo. Me pone en la cama, lame mi cuello, sudor salado, axilas húmedas. Baja a tetas, succiona pezones duros, areolas arrugadas. Dedos en mi coño empapado, labios hinchados, clítoris palpitante. ‘Estás chorreando’, dice, mete dos dedos, curva en punto G, yo arqueo espalda.
Lengua en clítoris, círculos rápidos, chupa jugos dulces. Dedo en culo, apretado, resbaladizo de mis fluidos. ‘¡Fóllame ya!’, suplico, temblando. Primera corrida mía, grito ronco, piernas flojas. Él se pone encima, polla en mi entrada, empuja lento… llena todo. ‘¡Qué coño tan apretado!’, embiste fuerte, piel chocando, sudor goteando. Cambio, yo encima, cabalgo salvaje, tetas botando, uñas en su pecho. Él aprieta mi culo, dedo dentro otra vez. ‘¡Me corro!’, ruge, leche caliente inunda mi coño, yo exploto segunda vez, contracciones ordeñándolo.
Caemos exhaustos, respiraciones entrecortadas, olor a sexo denso, piel pegajosa. Abrazados, risas suaves. ‘Ha sido… brutal’, susurro, besos perezosos. Recuerdo su polla palpitando dentro, mi clítoris hinchado aún, el calor compartido. Cansancio feliz, promesas de más. Mañana, quién sabe… pero esta noche, puro fuego eterno.