Confesión ardiente: Cómo devoré a un chaval joven en mi ático de Salamanca

Tenía 55 años y era una burguesa de Salamanca bien liberada, de esas que ya no se cortan un pelo. Acababa de chuparle la polla en el coche, una mamada majestuosa, y ahora charlábamos de todo como si nada. Íbamos hacia mi ático, yo fumando un cigarrillo fino, contándole mi vida. Separada desde hace cinco … Read more