Confesión ardiente: cómo Martial me hizo caer en su cama

Llegué a casa de Martial el domingo por la noche, nerviosa como una colegiala. Él, alto, fuerte, con esa mirada que me desnuda. Me besó en la puerta, suave al principio, luego con hambre. Su aliento caliente en mi cuello, sus manos en mi espalda baja… Dios, ya sentía mi coño humedecerse. Pero me contuve. … Read more