Confesión ardiente: Mi tanga de prueba que terminó en corrida en la boca

Ay, chicas, aún siento el calor en la piel. Soy Lola, la de la tienda de lencería en el centro. Ese día entró él, un tío de unos cuarenta, casado, buscando un tanga para su mujer. Lo vi mirándome las tetas bajo la blusa ajustada. ‘Pruébate esto’, le dije, guiñándole un ojo. Se quitó la … Read more