Confesión ardiente: Mi polvo salvaje con el banquero en su despacho

Era un sábado de verano, el sol entraba tímido por la ventana. Me desperté sola en la cama enorme, mi marido había salido temprano por curro. Me estiré, la piel caliente, y me quité la camisola. Mis manos bajaron a mis tetas, las amasé despacio, pellizcando los pezones que se pusieron duros al instante. Uff, … Read more

Confesión ardiente: Mi tanga de prueba que terminó en corrida en la boca

Ay, chicas, aún siento el calor en la piel. Soy Lola, la de la tienda de lencería en el centro. Ese día entró él, un tío de unos cuarenta, casado, buscando un tanga para su mujer. Lo vi mirándome las tetas bajo la blusa ajustada. ‘Pruébate esto’, le dije, guiñándole un ojo. Se quitó la … Read more