Mi Noche Prohibida con Milord: Confesión Caliente del Puerto
Estaba en el puerto esa noche de tormenta, el viento azotaba como un loco, olía a sal y a pescado podrido. Vi a ese tipo, elegante pero destrozado, parado como una estatua mirando el barco que se perdía en la oscuridad. Su prometida se iba, lo sabía por su cara. Transido, con la mano en … Read more