Confesión caliente: La superiora que se unió a mi polvo prohibido en el convento

Estábamos en la sacristía, eh… el aire cargado de incienso y sudor. Acababa de follarme a mi amante, mi polla… digo, su polla enorme aún palpitaba dentro de mi coño, que goteaba una mezcla de semen y mi jugo. Los cortinones rojos de la puerta se movieron. Miré, el corazón en la garganta. Sor… Madre … Read more