Confesión: Mi amante me convirtió en su juguete líquido y nos follamos a todas en la piscina

Era una noche de lluvia torrencial, de esas que te clavan en casa. Yo, Ámbar, estaba sentada junto a la ventana, mirando cómo las gotas resbalaban por el cristal. Melancólica, susurré: ‘A veces quisiera ser una gota… colarme en todos lados, debe ser… jodidamente placentero’. Miré a Rosa, mi amante, con esa complicidad que la pone a mil. Ella sonrió, se acercó por detrás, me rodeó la cintura con sus brazos calientes. Su aliento en mi cuello… uf, mi piel se erizó.

Me giré para besarla. Nuestros labios se devoraron, hambrientos, como si llevaramos días sin tocarnos. Mi muslo buscó el suyo, frotándose contra sus medias. Ella tembló. Nos pegamos, caminando torpes hasta el sofá, cerca del fuego crepitante. Rosa me tiró sobre él, se acurrucó contra mí. Sus manos ya bajaban mi cremallera. Sabía lo que venía. Mi coño es una puta fuente, y ella adora beberse todo. ‘Hoy estás… increíblemente cachonda’, jadeó ella, con la voz ronca.

La chispa que encendió el infierno

La tensión era insoportable. Mi clítoris palpitaba, mi humedad ya empapaba las bragas. ‘No aguanto más, Rosa… fóllame con la lengua’. Pero sabíamos el riesgo: mi squirt arrasa todo. Corrimos a la bañera, quitándonos la ropa a tirones. Su chemise cayó, yo me quedé desnuda. Le di una nalgada juguetona mientras trotaba, su culo rebotando. ‘Prepárate, mi amor’, me dijo, mirándome con ojos de fuego. ‘¡Sí, joder, sí!’.

La bañera se llenó de vapor. Me senté en el borde, piernas abiertas. Rosa se arrodilló, sus manos en mis nalgas. Su lengua… dios, esa lengua plana lamió mi entrada, despacio. El calor de su boca, el olor a sexo mojado, mi aliento cortado. ‘Mmm… sabe a gloria tu coño’. Lamía el clítoris, chupando fuerte. Grité, mis uñas en su pelo. Gotas gruesas ya salían, ella las bebía ávida. ‘Más… no pares’. Mi cuerpo se convulsionaba, olas de placer. Sabía que el diluvio venía.

De repente, ¡zas! Un chorro brutal me explotó. ‘¡Aaaahhh!’ Gritaba mientras squirtaba como loca. Jets calientes llenaban su boca. Rosa gorgoteaba, tragando, pero era demasiado. Salpicaba por todos lados, la bañera se llenaba. Ella no soltaba, succionando mi coño entero. Pero algo raro… su piel se volvía azulada, líquida. ‘¡Rosa! ¡Estás… cambiando!’ Ella, ebria de mi jugo: ‘Hoy estás… deliciosa… ¡mis labios se funden!’. Se derretía en agua viva, ondulante.

El clímax líquido y la posesión total

No paró. Su forma líquida se metió en mi coño, invadiéndome. ‘¡Oh dios! ¡Estás dentro!’ Sentí corrientes en mi vientre, vibrando mis paredes. ‘Nunca tan cerca, amor’, susurró en mi mente. Mi coño palpitaba, orgasmos en cadena. ‘¡Joder, cómo vibraaaas!’. Grité, retorciéndome. Sus ‘manos’ de agua me follaban desde dentro, tocando spots que ni sabía. ‘¡Aaaahhh! ¡No sabía que se podía gozar así!’ Espasmos demoníacos, piel en llamas.

Controlaba mis dedos, metiéndolos en mi coño desde fuera. ‘Te follo como un pollón’. Lamía mi mejilla… ¡desde dentro! ‘Confía en mí’. La lluvia paró. ‘Vamos a pimentarlo’. Salí de la bañera sola, ella guiándome. Me puse un vestido ceñido, sintiendo su placer en mi piel. Teléfono: una amiga nos invitaba a una fiesta. ‘¿Tú… organizaste?’ ‘Verás’. Caminamos bajo la llovizna fina. Cada gota la hacía gemir en mí: ‘Soy parte del agua… infinito placer’.

Llegamos a la villa, piscina iluminada. Amigas en bikini, húmedas. Rosa tomó control: ‘¿Está buena el agua?’. Elise, la morena sexy: ‘Ven a probarla’. Me quitaron el vestido, bajamos desnudas. Besé a Elise, labios carnosos, cuerpos pegados. Manos en mi culo, lenguas en mi cuello. ‘Están todas… poseídas por ti’. Orgía total: coños lamiéndose, dedos follando, squirts volando. Yo en el centro, follada por todas, Rosa amplificando cada roce desde dentro. Gritos, olores a sexo, agua salpicando.

Al final, exhaustas, flotando en la piscina. Mi cuerpo la expulsó despacio, volviendo a forma humana, jadeante. ‘Joder, Rosa… eso fue… alucinante’. Nos besamos, pieles pegajosas de sudor y jugos. Cansancio feliz, músculos temblando. Recuerdo su lengua en mi coño, el squirt transformador, su posesión, la orgía salvaje. Mi coño aún palpita al pensarlo. Mañana… ¿repetimos? Uf, qué noche.

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