Ay, chicas, no puedo más, tengo que contároslo. Soy Angélica, esa morena de curvas que trabaja en la caja de fotos del hiper de Tours. 28 años, 1,65, pelo hasta los hombros, ojos marrones que queman. Hoy os confieso lo de Juan-Marc, el vendedor de cacharros tecnológicos. 34 tacos, normalito pero con ojos grisáceos que me derriten y un olor… uff, JPG que me pone cachonda cada mañana.
Llego al curro, le saludo con besito en cada mejilla, rozando su piel caliente. ‘¡Hola, guapo! ¿Qué perfume es ese que me moja las bragas?’, le digo riendo. Él suelta lo de su ‘mito de vendedor seductor’. Sonrío, pero por dentro… fuego. Toda la tarde fantaseando con su polla dura bajo el uniforme. Suspiro, noto mis pezones tiesos contra la blusa blanca, que deja ver mi sujetador lila. Él me mira las piernas, mis medias hasta medio muslo. ¿Bas? Ay, si supiera que llevo tanga.
La chispa que encendió el fuego
A las 17h, fin de jornada. ‘Buen finde, soñador’, le digo guiñando. Su mirada… intensa, directa. Me tiemblan las rodillas. Llego a casa, me pongo cómoda, pero su perfume me persigue. Me toco pensando en él, en su boca en mi cuello. Decido ir al cine, el que le recomendé. Cola enorme, suave brisa de mayo. ¡Y ahí está! Seis personas delante. Le saludo efusiva. ‘¡Ven, siéntate conmigo! Después copas… ¿vienes?’
En la sala oscura, mi mano en su brazo. Salta como electrificado. ‘Relájate, no muerdo… aún’, susurro. Nuestros labios chocan, beso húmedo, lenguas enredadas. Su aliento caliente, sabor a menta. ‘Angélica… ¿vienes a casa?’, jadea. ‘Sí… ahora’. Temblor en la voz, coño palpitando. Salimos de la mano, besos en semáforos, sus dedos en mi muslo subiendo. ‘Para o te follo aquí mismo en el coche’, gimo.
Puerta cerrada, me lanzo contra él, frotando mi teta en su pecho. ‘Espera… déjame preparar’, dice excitado. Pongo música sensual, Sade, cierro ojos. Regresa con cava, me lleva al baño. Velas, sales de rosa y jazmín, bañera llena de burbujas. Nos desnudamos mutuo, besos voraces. Su cuerpo firme, mi piel erizada. Me besa cuello, pechos… uff, chupa mis pezones duros. Baja, lame mi vientre, llega a mi coño depilado, húmedo chorreando.
Explosión de placer sin frenos
‘¡Dios, qué rico tu sabor!’, gruñe. Lengua en mi clítoris, chupando jugos, dedos dentro follándome. Gimo fuerte, ‘¡Más, joder!’. Caderas arqueadas, orgasmo brutal, grito, piernas temblando, squirt en su boca. Me lleva al baño, se pone detrás, masajea cuello. Burbujas, calor, nos dormimos abrazados.
Despertamos hambrientos. Secándonos, ella… yo lo seco con toalla, beso cada centímetro. Sus bolas pesadas, polla tiesa goteando. Me arrodillo, la trago entera, chupo glande, bolas en boca. ‘¡Para, o me corro!’, suplica. Gimo no, acelero. Chorros calientes en mi pecho, semen espeso.
En la cama, ‘Fóllame ya’, rujo. Me monta, polla gruesa abriendo mi coño estrecho. ‘¡Joder, qué apretada!’, embiste salvaje, pellizca pezones. Cambio, yo encima, cabalgo duro, clítoris frotando. ‘¡Córrete dentro!’, grito. Él acelera, ‘¡Me vengo!’. Lleno de leche caliente, yo exploto segunda vez, uñas en su espalda. Sudor, olores a sexo, respiraciones agitadas.
Agotados, abrazados, piel pegajosa. ‘Ha sido… increíble’, susurro. Sonrío, coño dolorido pero feliz, recordando cada embestida. ¿Queréis la segunda ronda?