No sé quién propuso ese fin de semana en París, pero fue genial. Cuatro estudiantes: yo, mis primas Marta y Eva, y nuestro primo Alex. Llegamos a la Gare d’Austerlitz, calor de verano pegajoso, nos subimos al bus al hotel. Diez de la mañana, solazo. Nos pusimos faldas cortitas, tanguitas sexys debajo, blusas finas de algodón… sin sujetador. Uf, los pechos libres, moviéndose con cada paso, el escote abriéndose. Alex nos miró nervioso. “¿Qué te parece?”, le preguntamos riendo. Él, entre preocupado y orgulloso de pasear con tres bombas.
Paseamos por los muelles, Notre-Dame, Rue de Rivoli, hasta la Ópera. Hambrientos, sandwiches en las escaleras del Garnier. Sol cegándonos, y de repente, desfile de tíos con gafas oscuras, mirando fijo nuestras faldas. Culitas al aire, tangas blancas asomando. Nos dimos cuenta, pero qué más da, nos excitaba. Alex bajó las escaleras, fingiendo curiosear, pero vi cómo devoraba el festival de tangas: blancas, rojas, con flores… y las nuestras, con el triángulo de encaje mostrando el moreno de nuestros pelos. Genial, ¿verdad?
La chispa que encendió todo
Subimos a Montmartre a pie, sudando. Pechos bailando bajo las blusas, yo soñaba con que Alex nos tocara. En Sacré-Cœur, nos sentamos en las escaleras, rodillas juntas pero elevadas, tacones abiertos. “Voy a hacer fotos”, dijo él. Click, click. Otros fotógrafos zoom en nuestras tangas. Nos mojamos tanto que la tela se metió entre los labios, rosa asomando, clítoris hinchado. Concertadas o no, al apuntar, abríamos las rodillas. Fotos calientes, que luego quisimos borrar, pero… uf, la tensión era insoportable. La razón empezaba a fallar.
Metro abarrotado de vuelta. Pegados en un rincón. Marta delante de Alex, él mete la mano entre los dos, palma en su pubis. Solo telas finas separándolos. La frota, ella lo mira interrogante, jadeo corto. Las demás cerramos filas, escudo humano. Mano sube, bajo la blusa, vientre tibio. Dedos en la goma de la falda, ¡dentro! “Dios, qué pelos suaves”, murmura él. Índice en labios húmedos, clítoris palpitante. Marta tiembla, pero calla, eyacula en silencio, mirada en nosotras. Dedo fuera, bajo su nariz: olor a coño mojado. Él lo chupa. Beso en mejilla.
“¿Y nosotras?”, suplicamos. Eva se pone, espalda a él. Mano en muslo, piel de gallina. Pulgar en ano por la tanga, índice adelante, tenaza al coño. Tela empapada, la aparta, dedo dentro, humedad caliente. Pulgar en roseta, medio en clítoris. Eva se crispa, gime bajito, orgasmo profundo. “Casi grito, primo, me mataste”, susurra, oliendo sus jugos en sus dedos.
Escalator vacío. Eva arriba, yo abajo. “Me olvidaste”, digo. Caress rápida en tanga. Terraza, cena. Yo de espaldas a la calle, rodillas abriéndose: “Quítatela”, me dice Alex. Bajo al baño, vuelvo sin bragas, rodillas abiertas total. Coño chorreando, labios hinchados, excitada viéndolas correrse.
El descontrol total en el metro y el parque
Parque desierto al hotel. Mano bajo falda, directo al coño desnudo. Dedos yendo y viniendo, resbaladizo. En banco, agarro respaldo, culo arriba, falda en cintura. Tres dedos en chocho, pulgar en culo. Suspiros, gemidos. “Nadie”, vigilan ellas. Pulgar cambia, tenaza clítoris duro. Temblor, grito salvaje: “¡Me corro, joder!”. Eyaculo gritando, piernas flojas.
Hotel. Alex en cama, chupando dedos. Nos quitamos tangas, las lanzamos a su cara. Olor mezclado de coños. “Elige una”. La mía. Abre braguette, polla tiesa. Envuelve con las otras dos: “Sé que te pajeas con ellas”. Masturba rápido, ralo, leche en tangas. Sigue, polla sensible.
Sin bragas, facesitting una a una. Lengüetazo disimulado en coños. Marta quita blusa, polla entre tetas. La follo así, vaivén en fourreau suave. “¡Córrete!”. Chorros en cuello y pechos. Ellas prueban, “Mmm, rico primo”. Nos enrollamos desnudos, risas, besos.
Ducha: lavamos todo, dedos profundos en coños y culo, él eyacula tercera vez. Cama, yo con él, tetas aplastadas, pierna en muslos, dormimos pegados. Fatiga dulce, recuerdos quemando: coños expuestos, dedos en metro, grito en parque, polla en tetas. Weekend inolvidable, deseo puro.