Confesión ardiente: la noche que mi deseo devoró a un hombre casado

Soy Hayat, 42 años, adjunta a obras en el ayuntamiento. Mediterránea de curvas que vuelven locos, piel morena, tetas firmes y un culo que pide guerra. Abierta al sexo como el mar al sol, vivo mis deseos sin frenos. Esta historia… uf, la acabo de revivir, el corazón me late fuerte solo de contarla.

Viaje de trabajo con él, Carlos, técnico casado, 45 años, tipo normal pero con ojos que queman. Cuatro en total: yo, la de cultura, el urbanista y él al volante. Primera noche, cena en hotel cutre del sur. Los otros dos se escabullen rápido, riendo como tontos. Nos quedamos solos en el bar. Pido armagnac, él también. El alcohol suelta la lengua. Hablamos de ellos, de sus folladas a escondidas. Río, miro sus labios. ‘¿Seguro que están en la misma cama?’, digo juguetona. Él sonríe, nervioso. Verres vacíos, pedimos otra. La charla se pone íntima. Le confieso que me pone cachonda imaginarlos. Él… suspira, habla de su mujer, Lucía, de cómo el sexo se enfrió. ‘Estoy frustrado’, dice bajito. El aire pesa, mi coño palpita. ‘No puedes quedarte así’, murmuro, rozando su mano. Tutéandome ya. Sus ojos se encienden.

La chispa que encendió la hoguera

Ascensor. Puertas cierran. No aguanto más. Lo beso, fiero, lengua dentro. Él responde, manos en mi cintura. ‘¿En tu cuarto o el mío?’, jadeo. Lo arrastro al mío. Puertas cierran, nos arrancamos ropa. Besos calientes, su piel arde contra la mía. Le quito el bóxer, polla dura, gruesa, venosa. Buena pinta, no enorme pero lista. Yo suelto mis tetas, pezones tiesos. Mi tanga vuela, coño depilado parcial, labios hinchados, ya mojado. ‘Joder, qué guapa’, gime. Se tira de rodillas, lengua en mi raja. Lamidas lentas, chupa clítoris, dedos abren. Huele a sexo, mi olor fuerte. Gimo, ‘sí, así, cabrón’. Piernas tiemblan, me corro en su boca, jugos calientes.

Mi turno. Agarro su polla, saliva, chupo profundo. Lengua en el glande, bolas en mano. ‘Qué rica verga’, digo entre succiones. Él gruñe, caderas empujan. Se corre, leche espesa en mi garganta, trago todo. Rápido se pone duro otra vez. Preservativo on, me monto. Cabalgo salvaje, coño apretado engulle su polla. Giro caderas, clítoris frota. Él pellizca tetas, dedo en mi culo. ‘¡Fóllame fuerte!’, grito. Me corro gritando, él explota dentro.

Explosión de placer sin límites

No paramos. Silla, me pone a cuatro, polla en coño, azotes. ‘Más’, pido. Lubri, dedos en ano. ‘¿Quieres fist?’, pregunta. Asiento, coño abierto, gel frío. Tres dedos, cuatro, puño entero. Estiro, follo con mano. Grito, orgasmo brutal, tiemblo. Él en mi boca luego, dedo en su culo mientras chupo. Se corre como loco. Bañera, agua caliente, polla otra vez. Sudor, olores mezclados, alientos cortos. Tres horas de puro fuego.

Al final, agotados, piel pegajosa. Me acurruco, su pecho sube-baja. ‘Ha sido… increíble’, susurra. Sonrío, beso su cuello. Salgo flotando, coño dolorido pero feliz. Recuerdo su polla palpitando, mi puño dentro, gemidos. Culpa? Ninguna, solo ganas de más. Pero secreto. Ahora, sola, me toco pensando en eso, el deseo aún quema.

Leave a Comment