Mi primera infidelidad en la piscina: confesión de una puta de 40 años

Tengo 40 años, casada, dos hijos. Morena, ojos marrones, cuerpo normalito después de los partos. No soy una veinteañera, pero me cuido. Siempre fiel a mi marido, 21 años juntos. El sexo con él es bueno, pero rutina. Hasta hace un año…

Íbamos a un congreso suyo, una semana en un hotel lujoso. Él al evento en coche, yo sola sin ruedas. Día dos, piscina interior vacía. Todos en el congreso. Llego en bikini, me meto al agua. Entra un tío bueno, solo porque su mujer canceló. Charlamos. Me mira las tetas sin parar. Rápido, disimulado. Me halaga. Me excita. Miro para otro lado, dejo que las vea bien. Nado delante, saco el culo del agua adrede. Siento sus ojos quemándome la piel.

La chispa en la piscina y el spa

Salgo, voy al spa. Bikini clavado entre nalgas, lo dejo así. Sé que me mira el culo mojado. En el jacuzzi, estoy tan cachonda que me toco el coño discretamente bajo el agua. Entra él, se sienta pegado. ‘Eres preciosa, deseable’, dice. Su mano roza mi muslo. Tibia, bajo el agua caliente. Le pregunto si le gustó mi salida. ‘Joder, sí, ese culo…’. Su mano sube. No lo paro. Abro piernas. Invitación clara. Tiembla un poco, duda. Pero sigue. Llega al bikini, roza mi coño. Casi me corro. ‘Estás empapada’, susurra. No es el agua. Meto su mano dentro. Su dedo entra en mi coño chorreante. Gimo bajito. Le cojo la polla por el bañador. Dura como piedra. Yo la causa. Nos pajamos mutuamente. Minutos eternos. ‘Quiero follarte’, dice ronco. Pierdo el control. ‘Sí, llévame’. Razón voló.

En su habitación, me besa contra la pared. Lengua en mi boca, dedos en el coño. Casi exploto. ‘Nunca le he sido infiel, pero no aguanto’, confiesa. Me arrodillo, saco su polla gorda. La chupo. Profundo, babas. Él gime, ‘Para, me corro’. No paro. Lo empujo al muro. Sigue suplicando. Explota en mi boca. Trago todo. ‘No desperdicies’, digo. ‘Mi mujer dice que es asqueroso, solo putas lo tragan’. ‘Pues soy tu puta’. Me encanta ser sucia.

‘Ven al letto, te como el coño, puta’. Me tumba, lengua en mi clítoris. Lamida tras lamida. ‘Qué coño tan rico, mojado’. Palabras sucias me encienden. A cuatro patas, besa mi culo. Lengua en el ano. Primero shock, luego… uf. Vuelve, lame el culo mientras me mete dedos en el coño. Primera vez. Me corro gritando, temblores.

El polvo brutal y el descubrimiento anal

Pone condón. Me penetra de golpe. ‘¡Joder qué prieta!’. Misionero, vaquera, de lado. Dos dedos en mi culo. ‘Mi mujer no deja’. Yo sí. Me folla duro, sudados, olores a sexo. No sé cuánto, eterno. Corremos juntos, él dentro, yo convulsionando.

Agotados, jadeos. Vuelvo a mi cuarto. Ducha. Recuerdo su polla, su lengua en mi culo. Me toco. Jabón ayuda, meto un dedo en el ano. Fácil. Dos. Me excita. Seco, chequeo hora. Marido no vuelve aún. Vibro en mano. Me excito en coño y clítoris primero. Boca abajo, piernas abiertas. Lubriante en culo. Dedos dentro. Vibro en ano, quieto. Empujo suave. Entra. No duele mucho, solo al principio. Muevo. Bueno. Enciendo. ¡Dios! Me masturbo coño con mano. Jugo brutal, ahogo gritos en almohada.

Ducha otra vez, limpio lubri. Mañana… sé lo que haré. Su polla en mi culo. Como puta de verdad. Otra vez te cuento…

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