Confesión ardiente: Mi siesta prohibida follada en Provenza
Ay, chicas, no puedo guardármelo más. Soy María, de Sevilla, pero vivo en París con mi francés, Pablo. Nos conocimos de golpe, como un rayo. Él, alto, ojos verdes, me miró y ya estaba. Cena esa noche, manos entrelazadas, pero nada más. Al día siguiente, su voz al teléfono… uf, me derretí. Cine, beso en … Read more