¡Dios, chicas, aún me tiemblan las piernas al recordarlo! Soy Carmen, y os confieso lo que me pasó hace unas semanas con mi amiga Alba. Fuimos de compras, yo sin bragas bajo mi falda cortita, ella sin sujetador, con los pezones marcándose en su blusa fina. Empezó como un jueguecito. En la tienda de botas, me senté con las piernas abiertas mientras la dependienta me las ponía. Sentí su mirada clavada en mi coño depilado, húmedo ya de excitación. Alba se reía bajito, pero yo… uf, el calor subía por mi vientre.
Salimos, el viento jugaba con mi falda, rozándome el clítoris cada vez. Alba igual, sus tetas bailando libres. En otra tienda, probé un vestido transparente, mis pezones duros como piedras. Un chaval nos miraba, devorándome las tetas. Me mojé más, el olor a sexo empezaba a notarse. ‘Carmen, estás empapada’, me susurró Alba. Intentaba controlarme, pero el deseo ardía.
La tensión que me quemaba por dentro
¡Y entonces la lluvia! Corrimos a un kiosco en la plaza, empapadas. Mi falda pegada, mi coño a la vista de todos. Alba con las tetas transparentes, pezones erectos por el frío y la calentura. Un grupo nos miraba, pero un chico joven, moreno, con mochila, no quitaba ojo. Sacaba fotos a escondidas. Lo pillamos. Nos sentamos cerca, nuestras faldas subidas, coños al aire casi. Él se puso nervioso, polla dura bajo los pantalones. ‘¿Te gusta lo que ves?’, le solté, voz ronca. Alba dudó, ‘Carmen, ¿qué haces?’, pero yo ya no podía parar. La tensión era insoportable, mi coño palpitaba, necesitaba follar.
La lluvia amainó, pero nosotros no. ‘Ven con nosotras’, le dije. Fuimos a un callejón cercano, oscuro. Lo empujé contra la pared, le bajé los pantalones. Su polla saltó, gruesa, venosa, goteando precum. ‘Joder, qué polla más rica’, gemí. Alba jadeaba, ‘No sé si…’. La besé, metí mano en su coño chorreante. Él nos manoseó, pellizcó tetas, metió dedos en mis labios vaginales. Me arrodillé, tragué su verga hasta la garganta, saliva chorreando. Alba se unió, lamió sus huevos.
El clímax salvaje y el después inolvidable
Me levantó la falda, me clavó la polla de un empujón. ‘¡Aaaah, sí, fóllame fuerte!’, grité. Entraba y salía brutal, chapoteando en mi coño inundado. Olía a sexo puro, sudor, lluvia. Alba se frotaba el clítoris viéndonos. La puse a cuatro, él la penetró por detrás mientras yo le chupaba las tetas. Cambiamos, me folló el culo, lubricado con mi propio jugo. ‘¡Más adentro, rómpeme!’, suplicaba. Alba gritaba al correrse, chorros en el suelo. Él nos llenó de leche, primero en mi boca, luego en el coño de Alba. Gemidos, jadeos, cuerpos chocando… puro fuego.
Caímos exhaustas, riendo entre jadeos. Sudor mezclándose con lluvia, coños palpitando, polla flácida goteando. ‘Ha sido… increíble’, murmuró él. Alba, sonrojada, ‘Nunca pensé…’. Nos vestimos, piernas temblorosas, olor a semen pegado a la piel. Caminamos lento, recordando cada embestida, cada lametón. Aún me masturbo pensando en esa polla destrozándome. Fue pasión total, sin frenos. ¿Repetir? Cuando quieras, desconocido.