Confesión Ardiente: Mi Noche Salvaje con Luis Tras Tres Semanas de Abstinencia

Ay, Dios… Han pasado tres semanas sin Luis. Tres semanas de locura laboral para él, ingeniero en polímeros, resolviendo problemas en una fábrica lejana. Yo, Elena, aquí sola, con el coño ardiendo cada noche. Hablábamos por teléfono, ¿sabes? Me contaba cómo se pajeaba, saliva en la mano, frotando la verga dura hasta el mentón. Yo… yo me metía el consolador, gimiendo, ‘¡Mira cómo me follo, amor! Casi me siento en una botella de Coca…’. Él me pedía que probara su leche con una cuchara. Follando al teléfono, pero… no es lo mismo. Mi tanga empapada todo el día, el clítoris hinchado. Me quité la ropa interior, la falda rozando mi pubis depilado. El aire fresco entre las piernas… jugos bajando por los muslos. Esta noche vuelve. Mi coño palpita, huele a sexo. Lo imagino entrando, polla tiesa. No aguanto más.

La puerta se abre. Sus ojos… hambrientos. Nos miramos, el aire cargado. ‘Elena…’, murmura, voz ronca. Me lanzo, beso salvaje, lenguas enredadas, saliva mezclada. Sus manos en mis tetas, pellizcando pezones duros. ‘Tres semanas… te necesito’, jadeo. Lo arrastro al dormitorio. Me pongo a cuatro patas, abro el culo con las manos. ‘Mírame, Luis. Mi coño y mi culo listos para ti’. Él gime, se acerca. Besos en las nalgas, lengua en mi raja. Recoge mi flujo con los dedos, lo chupa. ‘Sabe a vainilla… delicioso’. Me ofrece el dedo, lo chupo, saliva abundante. Él roza mis tetas, pezones erguidos. ‘¡Por favor, fóllame ya!’, suplico, frustrada. De repente, mete cuatro dedos en mi coño. ¡Ahhh! Deslizan, empapados. Luego el puño entero… hasta la muñeca. Grito de placer, no dolor. Gira dentro, frota el punto G. ‘¡Sí, joder, más!’. Exploto en squirt, chorros calientes. Él bebe, boca en mi concha, ‘¡Tu jugo es magia!’. Aprieta de nuevo, ordeñándome como a una vaca en celo. Chorros interminables, me corro sin parar, flotando… ojos en blanco.

La Chispa que Enciende el Infierno

Ahora yo. Lo tumbo, me siento en su cara. Froto el clítoris en su nariz, olor a hembra en rut. ‘¡Lame mi culo, cabrón!’. Lengua plana, entrando y saliendo. Me inclino, lamo su gota pre-semen, dulce. Él mete dos índices en mi ano, gira, dilata. ‘¡Abre más!’, gime. Tres dedos ahora, cruje mi esfínter. Siento el placer prohibido… ‘¡Soy una enculada y me encanta!’. Lo monto, polla en la boca. Chupo profundo, garganta llena, lengua en las huevos. Dedo mojado en su culo, masajeo próstata. ‘¡No pares!’, gruñe. Eyacula fuerte, leche espesa en mi boca. La guardo, la escupo en su cara, él lame. Compartimos fluidos, besos viscosos.

Pero falta algo. Me siento otra vez en su cara. Relajo… gotas de pis calientes en su barbilla. ‘¡Bebe, amor!’. Jet dorado, él sorbe directo de mi uretra, ácido y caliente. Me excita tanto… Ahora él de pie, me mea en la boca, cara, tetas. Bebo, gargareo, ‘¡Tu pis es mío!’. Litera empapada, cuerpos chorreando. Nos duchamos, agua caliente. Me penetra suave por detrás, levrette simple. Me corro rápido, abrazada. Cae exhausto, risas cansadas. ‘Ha sido… inolvidable’, susurro, piel pegajosa, olor a sexo y amor. Mañana lo recordaré ardiendo, deseando más.

Leave a Comment