Confesión ardiente: La noche en que el jardinero me folló sin piedad
¡Dios, hace dos días de aquello y aún me duele el coño de tanto placer! Estaba en Lyon con Salim, mi amigo árabe salvaje, y Kamin, el chino dulce del sex shop. Llegamos al bar de Remi a la una de la mañana, sudados, con las maletas. Calor pegajoso en la noche. Pidimos cervezas… tres, … Read more