Confesión ardiente: Cómo un desconocido me salvó y me folló salvajemente en una villa abandonada
Era mayo en la garriga, el sol se ponía tarde y el aire olía a tomillo seco. Salí con Guillaume, un pijo que me invitó a cenar. Bebí demasiado, no suelo hacerlo. Me llevó a una villa nueva, en obras, al final de un camino pedregoso. ‘Vamos a visitarla’, dijo. La puerta estaba abierta. Intentó … Read more