Confesión ardiente: el mozo y mi coño en llamas en la posada
¡Dios, aún me tiemblan las piernas al recordarlo! Viajaba en diligencia desde las afueras de París hacia la casa de mis primas en el campo. Tenía 19 años, pelirroja con pecas everywhere, y el viaje me ponía cachonda. El traqueteo me hacía sentir libre, oliendo a hierba caliente del sol. Paramos en una posada en … Read more